El alcalde antiCastilla
Comienza el curso político y Javier León de la Riva, alcalde de Valladolid, decide empezarlo con fuerza, dando titulares y cargando otra vez más contra las ciudades de su entorno. Sabemos que vive por y para Valladolid pero , aunque lo intuíamos, no sabíamos que también para evitar que cualquier ciudad castellana le haga sombra a su adorada Pucela. Esa Pucela que le debe su fortaleza y su riqueza al hecho de ser la capital de Castilla y León. Sin ello la historia de la ciudad del Pisuerga sería bien distinta.
Que las relaciones entre todas las provincias de la región no son perfectas no deb
ería justificar su inaceptable actitud, siempre contra el resto de ciudades. En esta ocasión el tema no es el de su pretensión de crear un único gran aeropuerto en Valladolid pasando por encima de los demás, sino su apoyo explícito a la candidatura de Santander para la capitalidad cultural europea del 2016. Y esto no sería realmente excepcional ni indignante si no fuera porque tanto Segovia como Burgos se encuentran enfrascadas en la misma lucha. Pero De la Riva prefiere seguir maltratando a sus vecinos, ya que parece que sería mucho más feliz si Valladolid se convirtiera en comunidad autónoma uniprovincial. Los demás también lo agradecerían.
Su ambición no tiene freno, así como su peculiar personalidad. Ésa que le hizo famoso en internet por increpar a unos chavales que buscaban sabotear un acto suyo, o la que hace que muchos de sus ex-alumnos no le recuerden con especial cariño. Sus bravuconadas también son recordadas, como aquella en 2001 cuando pedía recibir compensaciones por la carga que supone ser la capital autonómica, a lo que Burgos rápidamente se ofreció como nueva capital para así librarle de esos males. Y es que da la impresión de que De la Riva no lleva bien lo de la capitalidad, pues siempre ha defendido que ello es más un lastre que un beneficio. Uno de sus argumentos principales es el fastidio que crean las manifestaciones. Parece que siempre olvida el enorme beneficio que supone poseer toda la administración de la región en su ciudad. Pero él sólo cree en Valladolid. Castilla y León, Castilla... no parecen existir más que para reclamar privilegios y chupar del bote.
Que las relaciones entre todas las provincias de la región no son perfectas no deb
ería justificar su inaceptable actitud, siempre contra el resto de ciudades. En esta ocasión el tema no es el de su pretensión de crear un único gran aeropuerto en Valladolid pasando por encima de los demás, sino su apoyo explícito a la candidatura de Santander para la capitalidad cultural europea del 2016. Y esto no sería realmente excepcional ni indignante si no fuera porque tanto Segovia como Burgos se encuentran enfrascadas en la misma lucha. Pero De la Riva prefiere seguir maltratando a sus vecinos, ya que parece que sería mucho más feliz si Valladolid se convirtiera en comunidad autónoma uniprovincial. Los demás también lo agradecerían.Su ambición no tiene freno, así como su peculiar personalidad. Ésa que le hizo famoso en internet por increpar a unos chavales que buscaban sabotear un acto suyo, o la que hace que muchos de sus ex-alumnos no le recuerden con especial cariño. Sus bravuconadas también son recordadas, como aquella en 2001 cuando pedía recibir compensaciones por la carga que supone ser la capital autonómica, a lo que Burgos rápidamente se ofreció como nueva capital para así librarle de esos males. Y es que da la impresión de que De la Riva no lleva bien lo de la capitalidad, pues siempre ha defendido que ello es más un lastre que un beneficio. Uno de sus argumentos principales es el fastidio que crean las manifestaciones. Parece que siempre olvida el enorme beneficio que supone poseer toda la administración de la región en su ciudad. Pero él sólo cree en Valladolid. Castilla y León, Castilla... no parecen existir más que para reclamar privilegios y chupar del bote.





