2009, el año de Rajoy
Como véis el título reza que este será el año de Rajoy, para lo bueno o para lo malo, lo cual es más probable, y su futuro al frente del partido dependerá de lo que acontezca este año, con importantes citas electorales como las gallegas, las vascas y las europeas, y con un liderazgo puesto en entredicho, otra vez, por El Mundo y sus amigos de Sigma Dos, que han decidido comenzar el año sin dar tregua alguna a Mariano, publicando una encuesta de la que se desprende que el candidato preferido para el PP, a nivel global, es Gallardón, saliendo muy bien parado Rodrigo Rato y no tan mal Rajoy, a excepción de dentro de su partido donde rivaliza en adeptos con Esperanza Aguirre. Yo, si prefiero alguno, sería Gallardón, pero creo que el PP necesita un nuevo rostro que ilusione y que no haya sufrido desgaste alguno, de modo que no tenga detractores acérrimos de antemano. Pensando en un nombre se me ocurre González Pons, pero no es más que una idea.
La primera piedra de toque será el 1 de marzo, fecha incómoda para el PSOE por su diferencia de criterios según la región, y eso es algo que el PP deberá aprovechar y demostrar su histórica condición de partido con discurso único y reconocible. Sus ideas valen tanto para Galicia como Euskadi y Feijoo y Basagoiti deben ser portavoces oficiales de tal ideario, a la par que consecuentes con lo que el PP lleva años defendiendo. Es por ello por lo que apoyo el posible pacto con el PSOE para sacar a los nacionalistas del Gobierno vasco. No son compañeros de viaje que me agraden, es más, me aterran por su simplista forma de ver la vida, su condición de veletas políticos y sus irrisorias soluciones a las dificultades, por no hablar de su extraña postura ante el terrorismo vasco; ante los demás lo tienen muy claro, hasta que eso también dé votos, claro.
Peor sería ir de la mano de Ibarretxe, a la par que incomprensible y carente de cualquier lógica, y una unión PSE-PNV supondría otros 4 años de calvario para la sociedad vasca y, por ende, a la española. En Galicia las cosas están más claras y todo pasa por obtener resultados como en tiempos de Fraga, pues poco se puede hablar con el BNG si se pretende entablar algo más que un diálogo de besugos. Y tras estos comicios resurgirá Jaime Mayor Oreja, mi ministro de Interior preferido, que ha aceptado nuevamente el reto europeo -aunque tampoco tenía mucho acomodo político fuera de Bruselas- y cuyo nombramiento algunos tildan de jugada mágica de Rajoy, algo que me asombra pues siempre lo vi muy claro. Quienes deseaban crucificar a Gallardón y enterrar a Rajoy ahora se rasgan las vestiduras ante la situación que se presenta, en la que una derrota del PP sería una derrota compartida por los 2 ex-ministros y una victoria vendría a confirmar, por fin, el liderazgo del que, probablemente, hubiese sido el mejor Presidente de España.










