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A la izquierda no hay quien la entienda

Esto viene al caso de las declaraciones de Carrillo -el Franco comunista- en una entrevista para El Mundo en las que asegura que "la Ley de la Amnistía es la ley que hacía falta". Es decir, que nada tiene que objetar a esa ley, entre otras cosas porque le exime de sus pecados (léase asesinatos). Y, quizás, nunca fue tan claro con este tema -puede que sí, pero yo no lo sé- hasta que vio las orejas al lobo.

Cuando Garzón se lanzó a remover el pasado empeñado en mantener vivas las dos Españas, Carrillo, que de tonto no tiene un pelo, supo que una actuación así probablemente sería respondida dede otras posiciones y que él sería el principal objetivo en tal caso. De modo que le aterró la idea de pasar sus últimos años enjuiciado en vez de mantenerse como adalid de la II República.

Tal desasosiego le produce lo que ve, que ha reconocido lo que todos sabíamos: "la República cometió barbaridades" y consciente de ello fue uno de los que clamó por la amnistía, no tanto por unir España (como asegura) sino por protegerse las espaldas y evitar una situación comprometida. Pero normal que lleve el susto en el cuerpo, justo ahora cuando el intocable juez de la izquierda está entre la espada y la pared por hacer justicia a su modo. No todo el mundo tiene estómago para todo, y eso bien debería saberlo esa izquierda que no admite nada que no vaya teñido de rojo.

2 comentarios

Fernando dijo...

Hola, Ramón. Me parece tremendo que digas que Carrillo fue el Franco comunista. Franco era un patriota, y fueron los manejos del Frente Popular (culminados con el asesinato de Calvo Sotelo) los que le obligaron a montar la Guerra Civil. Si la República se hubiera comportado responsablemente, si hubiera tomado ejemplo de Francia o de Inglaterra, Franco habría vivido pacíficamente como simple general y se habría jubilado en su destino de Canarias.

No creo que Carrillo defienda la Ley de Amnistía por miedo, sino por altura de miras. Él participó del momento único de la Transición, en que todos los políticos y todos los españoles supieron mirar más allá de su pequeño ombligo. Comparados con ellos, los políticos actuales son unos enanitos, unos caciques de aldea pequeña.

Ramón dijo...

Fernando, no estoy comparando el patriotismo de uno y de otro. En realidad, lo que pretendía con tan osada comparación era asemejar 2 conceptos que la sociedad española no parece tener muy claros. Si decimos que Franco era malvado, Carrillo también lo es, porque parece que uno era terrible y el otro un demócrata.

Con respecto a la Ley de Aministía digo que ahora Carrillo la emplea por miedo, pero que en su día, en plena Transición, supieron mirar adelante y trabajar por España. Ahora, ese argumento no lo veo tan válido, a tenor de las declaraciones que ha ido haciendo Carrillo durante las últimas décadas. Parece que es ahora, y durante la Transición, cuando más se aferra a la Amnistía.

Saludos