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Formación a la conducción

9 accidentes mortales en todo el fin de semana no es un mal dato, a pesar de lo trágico del mismo. Sólo que para las estadísticas hay que dejar de lado los sentimientos. Sin embargo, esto es mejorable, y no sólo a base de restricciones y persecución al que supera la arbitraria velocidad máxima, pues no olvidemos que 120km/h no deja de ser un valor que alguien, hace décadas, estimó oportuno.

"La velocidad no es peligrosa, lo que es peligroso es chocar. Aunque a mayor velocidad hay más posibilidades de sufrir un accidente." Ésta era una de las premisas en que se basaba el curso teórico de conducción y seguridad vial al que tuve la suerte de asistir ayer mismo. El ponente no era otro que Luis Villamil, un nombre que habla por sí solo para los amantes del automovilismo. A los demás poco les dirá, a pesar de los campeonatos de turismos y copas de promoción que acumula en su palmarés.

Estoy totalmente de acuerdo con él. 120 km/h pueden resultar insuficientes en muchas vías, como autopistas y autovías, de modo que bien podría aumentarse este umbral, sin que ello repercutiera en la seguridad vial. La velocidad, adecuada a las circunstancias y a las cualidades del conductor, no es peligrosa. El alcohol sí, y es ahí donde se debe pedir tolerancia cero pues no en vano provocan el 30% de los accidentes mortales.

Ahora bien, aumentar la velocidad máxima permitida debería comportar una formación específica a los conductores, algo inexistente a día de hoy. En la actualidad impera la tendencia de ir despacio para todo, y en caso de que surja algo ir todavía más lento. No siempre esto es una buena idea, pero en las autoescuelas se enseña para aprobar, no para que el conductor pueda manejar correctamente su vehículo y pueda responder ante cualquier imprevisto. Es ahí donde se debería incidir, una vez que las carreteras principales poco tienen que ver con las de hace veinte años. Rebasar la barrera de los 120 km/h no debería ser una utopía con nuestras autovías y nuestros coches plagados de airbags, ABS, ESP... pero sin olvidar la vital formación del conductor más allá de aprenderse el código de circulación. No pretendo educar pilotos, sino buenos conductores de verdad.

2 comentarios

Fernando dijo...

Hola, Ramón. Me parece que hay mucha hipocresía de los políticos en el tema que desarrollas. Diría que, en general, en carretera, la gente está perfectamente capacitada para ir a (por ejemplo) 150 Km / hora, los coches actuales invitan a ello. Hubo una época de auto-represión inicial, cuando se puso lo de los puntos, pero ahora la gente vuelve a ir como quiere, y en general no pasa nada. Para el Estado es más cómodo bajar el límite de velocidad que hacer buenas carreteras, si en vez de bajar el máximo a 120 lo pusieran en 80 o 70 pues seguro que todavía habría menos accidentes en la estadística, que es lo único que a ellos les interesa.

Otra cosa es la ciudad, como por ejemplo Madrid, donde sí que se debería ser inflexible: basta un pequeño descuido, un pequeño exceso, para que te lleves por delante una vieja o una moto.

(¿¿10 grados ya en Burgos?? ¡¡Qué horror!!)

Ramón_Lozano dijo...

Sí, no es lo mismo la ciudad que la carretera. Aún así también hay vias en la ciudad donde se puede circular a más de 50km/h

Saludos