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Fin de la incertidumbre


Como fan incondicional de Fernando Alonso deseaba que llegase este momento, el de la confirmación de su dilatado fichaje por Ferrari, y poder escribir sobre ello. Toda España y toda Italia se encuentran en efervescencia en estos instantes, un día después de que Ferrari anunciara públicamente la contratación. Sólo faltaba ese burocrático trámite para dar por concluido el numerito, pues desde hacía días ya se sabían con exactitud los términos del contrato: 3 años + 2 años + un sexto año opcional, a razón de unos 22,5 millones de euros por temporada.

Alonso, piloto querido en Italia donde comenzó su carrera gracias al karting, será la pieza clave para que Ferrari recupere su esplendor. Se le comparará con Schumacher (no sólo porque ambos hayan sido descubiertos por el ahora denostado Flavio Briatore, sino porque ambos ganaron con Renault o Benneton, según el caso, dos títulos mundiales antes de llegar a la Scuderia) y se han dado pasos en la dirección que encumbró al kaiser. Alonso llegará con algunos mecánicos e ingenieros de la mano, procedentes de Renault, McLaren y Red Bull. Cuanto más arropado esté nuestro campeón, más a gusto se sentirá.

Y es que nadie discute su calidad. Él y Hamilton son, con diferencia, los dos mejores pilotos actuales (con Sebastian Vettel llamando a las puertas), teniendo Fernando el honor de haber desbancado a Schumacher. En Italia se le anhela, sobre todo por su competitividad en carrera, su capacidad para mantener el ritmo, su destreza con los adelantamientos y su fenomenal visión de carrera. En definitiva, el mejor piloto sobre el asfalto. Sólo hay una cosa que tiene en vilo a los periodistas italianos, y es referente a la relación que puedan tener Alonso y Massa -quienes ya han pasado capítulos de enfrentamiento abierto- y la necesidad del español de sentir todo el equipo trabajando para él.

Esto fue lo que, precisamente, dio al traste con la etapa de McLaren, que podría haber sido preciosa. No en vano, a pesar de los malos rollos internos, del robo de Hungría... se quedó a un exiguo punto de coronarse tricampeón. Un Mundial que le robaron. Ahora, yo que nunca he sido ferrarista, me tocará concienciarme para convertirme en un tifoso, ya no sólo de Alonso, sino también del Cavallino rampante.

2 comentarios

Fernando dijo...

¡¡Me alegro mucho por él y por sus admiradores!!

(Iba a hacer un chiste malo sobre su vuelta como gran anunciador de todo tipo de cosas, si es que vuelve a ganar, pero mejor lo dejo en la felicitación)

Miguel A. dijo...

Yo siempre pensé que recalaría en Ferrari, por el paralelismo con Schumacher.

Espero que no le de más vena egocéntrica, porque hablando este tío ya se hace insoportable.

Saludos.