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La soledad de la enfermera

En el caso de Rayan, el bebé español-marroquí que murió en el Hospital Gregorio Marañón por un error médico, quien más pena me da es la enfermera que confundió la vía de administración. Obviamente también me apena la pérdida de una vida pero, por deformación profesional (o estudiantil todavía), me solidarizo y empatizo con esa joven enfermera con sólo unos meses de trabajo a sus espaldas que ha cometido un error humano que puede pasarle una gran factura.

Me pongo en su lugar y me asusto. Cometer un error en el campo de la medicina puede ser mortal, como en este caso, y enfermeros y médicos son carne de cañón. Un fallo y toda tu vida se puede ir al garete. Porque ¿quién va a querer contratar ahora a esta enfermera? Si su nombre trasciende, ¿qué hospital la va a preferir ante otra enfermera con historial impoluto que compita por el mismo puesto?

Y no sólo el hospital y su director, sino la propia sociedad. La chica ya está marcada de por vida. Al dolor que supone su fallo se le suma la presión social, así como las duras palabras del gerente del prestigioso hospital. Al menos le queda el apoyo de su gremio que rápidamente se ha echado a la calle, aunque a veces da la sensación de que más que apoyarla lo que están haciendo es reclamar y exigir condiciones laborales. Triste que mediaticen una tragedia.

Pero, en definitiva, estoy con la enfermera, que bien podría haber sido compañera mía de facultad, que por un fallo debido a la inexperiencia puede poner en entredicho su futuro, un futuro granjeado a base de horas de estudio de enfermería. Ahora reclaman la creación de especialidades en enfermería y no lo veo ninguna tontería. Pero no puedo evitar ponerme en su situación: yo salgo el día de mañana, con el MIR recién aprobado, y cometo un error por no tener quien me enseñe y tutele, y a raíz de eso me convierto en el centro de atención de todo un país con un posible juicio por delante, y me da algo. Tantos años de esfuerzo y estudio para que en un segundo todo pueda venirse abajo.

3 comentarios

Fernando dijo...

Vaya, este post trata un tema bien grave.

El hospital es público, gestionado por la Comunidad de Madrid, y el caso del niño está relacionado con la enfermedad de la gripe A que sufría la madre. Ambas cosas hacen que, de alguna forma, el caso sea político, lo que no ocurriría si este drama hubiera pasado en una clínica privada. Se trata, muy rápido, de salvar la cara, el gerente frente al consejero, el consejero frente a la presidenta, la presidenta frente a la sociedad.

Sí, este horrible caso supone el fin de la vida profesional de la chica. Es preciso, por ello, que se investigue con todo cuidado, que se vea si le dieron las instrucciones correctas o no, si ella estaba capacitada para cumplir el trabajo o no, si tenía demasiados niños a su cargo o no. Espero que la Comunidad colabore al 100% en la investigación, pues si no el caso se convertirá en basura política, y esto sería horroroso.

Ramón_Lozano dijo...

Yo también espero que el asunto se maneje con tacto, profesionalidad y sensibilidad para no acabar haciendo de todo esto un espectáculo circense.

Saludos

Corfu dijo...

Efectivamente por las dos circunstancias que citais es muy difícil que la política no esté a la sombra de este caso...

En cuanto al error de la enfermera en concreto, es normal que pienses eso y es que a diferencia de otras profesiones aquí un error puede ser mortal y al fin y al cabo es una de las profesiones donde más directamente se actúa sobre el ser humano... no se si me explico... si un periodista por poner un ejemplo se confunde maquetando una noticia no trasciende de ahí pero en este caso sí.

Un saludo