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El Campeón de Europa y su corte de forofos

Ganó el Barça y lo hizo de manera solvente. Con el partido rápidamente encarrilado se dedicó a dormirlo y controlarlo hasta hacer de los ingleses un equipo inoperante. Los destellos iniciales de Cristiano Ronaldo dejaron paso a los de Iniesta, Xavi o Messi. De hecho, los tres fueron protagonistas de la final.

Xavi al ser reconocido como el mejor jugador de la misma; Messi por atajar cualquier atisbo de esperanza en los de Manchester con un atípico, en él, gol de cabeza -estilo salto de salmón; se lo oí a un amigo y me hizo mucha gracia- y convertirse en el pichichi de esta edición de la Champions; e Iniesta que fue quien encendió la mecha tras driblar a varios rivales con una verticalidad envidiable y dar el pase a Eto'o que supondría el comienzo de la debacle de los diablos rojos. Guardiola supo apreciar el fantástico trabajo de Andrés Iniesta a lo largo de la temporada y le brindó unos más que merecidos aplausos con su sustitución en el descuento. También Michel Platini se fundió con Iniesta en un afectuoso y prolongado saludo.


Pero la emoción saltó del campo al palco, donde se arremolinaban monárquicos, republicanos, independentistas, socialistas... Precisamente uno de ellos se hizo notar por encima del resto de sus compañeros. Como un niño con zapatos nuevos, el Presidente del Gobierno de España perdió la compostura que su cargo exige en cada uno de los goles del Barcelona. Incluso hubo momentos en que su euforia empequeñeció a Joan Laporta. Zapatero recordaba a Joan Gaspart en sus mejores tiempos, quien también andaba por la tribuna.

Laporta y Zapatero parecían tal para cual. Incapaces de contenerse en sus cómodas butacas -otros, como el Rey, Montilla o Villar, sí lo hicieron-, un independentista que no duda en utilizar la grandeza del FC Barcelona en hacer política de medio pelo y un socialista cuyo concepto de España es discutible se abrazaban y disfrutaban jubilosos de los éxitos de su equipo al más puro estilo forofo. No obstante, eso no parecía quitarle el sueño a un impávido Berlusconi que cabezeaba y bostezaba sin disimulo. El partido fue aburrido, el palco divertido.

1 comentarios

Miguel A. dijo...

Joan Gaspart, ¡hombre popular!

El partido, desde el min. 10, fue un monopolio. Enhorabuena al Barça.