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Zapatero sigue financiando el flojo cine español

No es que lo financie, que creo que es algo necesario, sino que en los Presupuestos Generales del Estado ha aumentado la partida destinada al séptimo arte. Y eso que estamos en época de crisis y nos han vendido los Presupuestos como austeros. Aun así el cine recibe mayores subvenciones, pero lo peor es que ese dinero no se dedica sólo a los proyectos serios y de calidad, sino que también hará más cómoda, si cabe, la vida de unos cuantos titiriteros, que salvo honrosas excepciones, nos deleitan con espectáculos circenses de calle de mayor calidad que sus interpretaciones en la gran pantalla.
España debería avanzar hacia el modelo francés, pero no sólo se consigue con dinero para que éste acabe en manos interesadas. Nuestro cine no se mima como algunos pretenden, pero tampoco los cineastas españoles se adaptan a los nuevos gustos. Porque no olvidemos que el cine, como cualquier industria, debe regirse por la ley de oferta y demanda, y es obvio que los espectadores no demandamos un cine de tan baja calidad general. Pero voy a explayarme un poco más y ser más concreto.


El primer gran problema es la escasez de guionistas decentes. En Comunicación Audiovisual se dedican a exigir lo que son incapaces de vender a las productoras españolas. Pero esta opinión, personal, la comparten muchos expertos del sector. Es muy simple, sin historia no hay película. A ello se suma el capricho de ciertos productores de sentar en la silla de dirección de grandes títulos históricos a cineastas incapaces de ver más allá de la comedia casposa, tirando por la borda todo el trabajo. Porque si hay algo que define al cine español es su esmero en el realismo y en la ambientación (decorados, vestuario, maquillaje). Incluso fidelidad a la Historia, excepto cuando se trata el recurrente tema de la Guerra Civil.


Y es que quizás la escasez temática es lo que condena al cine patrio. Más allá de la Guerra Civil y de la Posguerra desde el prisma republicano de izquierdas, o de la comedia zafia, sin ritmo y con gracias previsibles, o del pretencioso thriller que se convierte en una hora y media de tedio y golpes de efecto artificiales, poco hay. De hecho no tenemos que alejarnos mucho en el tiempo para ver qué películas elige la Academia como candidatas al Oscar. La última resulta ser una nueva revisión de la Posguerra, con el "neutro" José Luis Cuerda a los mandos. Pero más preocupante  es que hay poco donde buscar, y cuando hay algo cuesta sacarlo al mercado, como con Los Cronocrímenes, de Nacho Vigalondo.
Por eso se agradecen las bocanadas de buen cine de mano de gente como Almodóvar, Amenábar, León de Aranoa, Balagueró, Coixet o nuevas promesas como Fresnadillo, Rosales, Plaza, Vigalondo o Bayona. Son éstos los proyectos que se debe apoyar, así como óperas prima que supongan una apuesta interesante por mejorar los números del cine nacional. Quizás algunos actores hayan visto las orejas al lobo y por eso estén dando el salto al otro lado del Atlántico con más frecuencia, como Bardem, Noriega, Mollá, Anaya, Paz Vega, Verdú o Unax Ugalde.

3 comentarios

Geshcann dijo...

Yo creo que el problema fundamental del cine español es que es basica y mayoritariamente Cine Propaganda. Una parte del cine, la más visible posiblemente, ha querido mezclar política con cine conscientemente, y las consecuencias son las que son, un cine hecho por y para una parte de la sociedad. El cine español, desde mi punto de vista, solo es bueno cuando no es español al cien por cien. Actores españoles triunfan con guionistas y directores americanos y películas españolas triunfan con dinero o productoras americanas.

Considero que el Cine español no es inocente, no es simple cine, entretenimiento, diversión... es un constante No-Do...

Abrazos¡¡¡

Fernando dijo...

Querido Ramón:

La Revolución Española comenzaría por hacer una Ley que dijera "Artículo único: quedan anuladas todas las subvenciones". ¿Se acabaría el cine español? Estoy seguro de que no. A todos nos gusta ver buenas historias, y para contar una buena historia no hace falta mucho €€€. El problema que hay aquí es como aquello del lino: se produce mucho más de lo que se demanda, porque el precio que paga la gente es sólo un pequeño % de los gastos; el resto lo pone la subvención.

No me animé a contestar tu post del otro día sobre la Universidad, pero mi opinión va por el mismo camino: el problema no es que falte dinero, sino que el que hay se despilfarra y se gasta mal. Por eso, desde fuera, me parece que habría que empezar por distribuir mejor los fondos.

(Y eso que no soy liberal¡¡¡)

Ramón_Lozano dijo...

#Geshcann, estoy contigo. Cuando el cine español mira más allá y decide hacer cine pensando en el espectador es cuando triunfa. Cuando se americaniza si así queremos decirlo.

#Fernando, no creo que deban desaparecer todas las subvenciones. También hay que apoyar a jóvenes realizadores que quieran iniciarse en la dirección de cine y presenten un proyecto interesante. Aunque también habría que trabajar más sobre las productoras y distribuidoras, que son quienes manejan el pastel.