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La ministra aficionada


Teniendo en cuenta el Gobierno que nos desgobierna seguro que os vendrán a la mente unas cuantas candidatas. Por eso os adelanto a quién me refiero: a Bibiana Aído. El apelativo aficionada se lo dedico porque parece mentira que haya llegado hasta tan alto cargo haciendo un uso tan pésimo del idioma español (y a ella no le pilló la LOGSE), por sus ocurrentes propuestas en pro de "su" igualdad -me refiero al extraño concepto del término igualdad que comparten ella y el PSOE-, y por su inexplicable afición a opositar a un silloncito en la Real Academia de la Lengua Española. O, en su caso, cañí.


Pero reconozcamos que esta mujer tiene el don de depararnos sorpresa tras sorpresa y hacer bueno el dicho popular de que el hombre es el único que tropieza dos veces con la misma piedra; aunque quizás aquí deba decir mujer, por aquello de esta igualdad enfermiza tan mal orientada. Si saltó a la fama por los "miembros y miembras" ahora ha decidido que no piensa bajarse de la cresta de la ola y parece dispuesta a ocupar el espacio para la frase cómica del día de forma perenne. Egoísta ella.


Su segunda entrega consistió en equiparar su "miembras" a guay y fistro. Santo cielo, sé que Chiquito de la Calzada no caerá demasiado lejos de su tierra natal, pero de ahí a adoptar el lenguaje chiquitero como parte del idioma español hay un trecho. Y supongo que nadie habrá reparado en comentarle el origen de guay, pues se trata de una palabra de auténtico origen racista y supongo que ésto debería contemplarlo este Ministerio fantasma. Guay procede de la palabra inglesa "white" (blanco) y se puso de moda en Estados Unidos para decir que lo que molaba era ser blanco y de ahí fue generalizándose su uso... y hasta los negros llegaron a ser guays, de lo cual me alegro.


Y el tercer episodio de tan hilarante uso de la lengua tuvo lugar ayer, cuando Aído, ni corta ni perezosa, aseguró que la mujer está "inferiorizada". Supongo que le sonaría bien y como muy culto, pues es un mal que se está extendiendo entre las nuevas generaciones de políticos quienes en muchas ocasiones, para demostrar su dominio del idioma, recurren a inventar auténticos palabros incluyendo, a veces, sílabas a verbos existentes con el fin de hacerlos más redundantes y sonoros, y otras, simplemente piensan en un término y crean un verbo con esa raíz. Quién sabe, a lo mejor son profetas de la peligrosa deriva que está tomando el castellano. Menuda bofetada que les ha dado la ministra a estos intelectuales que acaban de salir en defensa del español. ¡Quién les manda!

4 comentarios

Miguel Pazos dijo...

Ahora Pepiño dice que se ha leido el María Moliner. Ja, ja y ja

Gazulin dijo...

Con tanto nivel intelectual en el Gobierno, no es de extrañar lo que nos está sucediendo. Estamos todos "inferiorizados", y cada día más.

Saludos...

Fernando dijo...

Querido Ramón:

No conviene ser duro con ella. A mí me ha resuelto un gran dilema. Cuando Zapatero cesó a la encantadora y pizpireta Carmen Calvo, me dije: "¿Quién irá ahora a hacer el payaso a las manis del orgullo gay?" Porque, la verdad, su sustituto, César Molina, parece tener más nivel que eso.

Ver a esta mujer, ver sus primeros pasos y palabras, ha resuelto mi duda. En pocos días verémos si he acertado o no.

F.

Andrés dijo...

http://zapateronovayas.blogspot.com/