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La sombra tras los casinos


En la opinión pública está muy arraigada la creencia de que tras los macroedificios destinados al juego, leáse casinos, y cualquier actividad relacionada con la industria de la ludopatía se cierne la sombra de actividades ilegales, blanqueo de capitales e, incluso, el poder de la mafia. A esto, sin duda, han contribuido hechos como que Las Vegas lograra su máximo esplendor de la mano del crimen organizado; algo que películas como Casino han sabido mostrar magistralmente.




Así que cuando se presentó a los medios el proyecto Gran Scala en medio del desierto de los Monegros la sociedad se dividió al respecto. Aquellos beneficiados directamente se alinearon con la propuesta y vieron en el futuro complejo el rey Midas de Aragón. De hecho se ha vendido como el nuevo Las Vegas en Europa, por aquello de construir una ciudad dedicada al juego en medio de un terreno desértico. Otra cosa es si esto funcionará en el Viejo Continente.




Pero también surgió un grupo de detractores y de periodistas que supusieron que sus promotores no serían trigo limpio y empezaron a buscar información comprometida desesperadamente. Para disgusto de los regidores de la comunidad aragonesa se han encontrado estos datos embarazosos, e involucran a varios accionistas distintos. Si no habían podido montar este centro del ocio en Francia y en otro país por algo será.




Una vez más el juego se ve salpicado por la sombra de la corrupción. Ahora que Las Vegas ha logrado librarse (al menos de puertas afuera) de la lacra de la mafia norteamericana, que Atlantic City se distancia de las "familias" neoyorquinas, que Macao despunta como nueva meca del juego en Asia, llegan un par de promotores de dudosísima reputación a dañar nuevamente este negocio con su megaproyecto aragonés.




Intentaron venderlo como la gran solución para el empleo, como elemento regenerador de la zona, como motor económico de la región e, incluso, como nuevo icono cultural, con su sin fín de museos temáticos. Al conocerse el agujero financiero que provocaron sus socios franceses hace unos años retornan las dudas. Veremos cómo afecta esto al sector, pues otro gran casino se va a erigir en otra zona árida, en Ciudad Real, junto al nuevo aeropuerto privado Madrid Sur (antiguo Don Quijote). En ese caso unos promotores locales se han asociado al gigante Caesar's para edificar un monstruo al más puro estilo Las Vegas.




Habrá que ver cómo responde, por tanto, el sector del juego. La imagen de jeques árabes copando plantas enteras de lujosos casinos y mafiosos italoamericanos lavando dinero en la trastienda la tenemos todos en nuestras retinas, pero el gurú patrio de las recreativas, el presidente de Cirsa, Manuel Lao, fue pillado el año pasado introduciendo medio millón de dólares sin declarar (en cajas de jamones) en Argentina, en teoría para "gratificar" a los trabajadores de sus casinos-barco en Buenos Aires. Cogió un vuelo privado y salió pitando de la Patagonia, por si acaso. Muchas molestias para un dinero presuntamente limpio.




Por eso Las Vegas ya no es lo que llegó a ser, a Dios gracias, pero tampoco conserva el glamour de la época, cuando el mítico Frank Sinatra cantaba en privado para los capos de Cosa Nostra, cuando estos eran los reyes de la ciudad ideada por Bugsy Siegel, el "don" de los judíos. Y es que los judíos de dudosas compañías fueron quienes crearon 2 iconos del esplendor norteamericano: Las Vegas y Hollywood.

3 comentarios

Andrés dijo...

Yo no soy contrario al juego; pero me parece que la transparencia y la legalidad deben ser los pilares fundamentales de todo proyecto de cuidad-casino.

Como dices, hay una imagen estrechamente ligada entre jeugo y crimen.


Saludos.

Fernando dijo...

Glamour, crimen organizado, jeques, Marbella, Monegros, esas son grandes palabras relacionadas con el juego.

Las pequeñas palabras son esas marujas patéticas, no muy lujosamente vestidas, con su bolsito gastado, a las que ves entrar en los bingos de las grandes ciudades, mientras esperas el autobús. No hay que condenarlas, claro: la vida puede llegar a ser muy aburrida, cualquier aliciente es bueno, y quién sabe si nosotros no acabaremos así, adictos.

F.

JOSÉ dijo...

Esto tiene muy buena pinta.

Por cierto, me gusta el contenido de tu blog. te agrego a mi blogroll para no perderte de vista.

Saludos