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Road to the Oscars: las 2 grandes


Los Coen contra P-T Anderson. Anton Chigurh contra Daniel Plainview. No country for old men contra There will be blood. Esta es la batalla que se dirimirá esta misma noche en el Kodak Theatre de Los Angeles. Dos films con parecidas localizaciones, Texas y California, con grandes interpretaciones, aunque con estilos muy diferentes. Pero, sin duda, dos grandes películas. Veamos.





"No country for old men", traducida como "No es país para viejos", tal cual, se aproxima a otras obras de los Coen como "Sangre fácil" y "Fargo". Con un estilo pausado y sobrio muy característico van llevando al espectador poco a poco por esta historia de sheriffs, dinero robado y un asesino despiadado. Todas las interpretaciones responden a la perfección pero hay una que sobresale, la de Javier Bardem como Anton Chigurh, papel que será enormemente recordado. Con su interpretación seria, convincente y sobria, a juego de la película, se postula como el candidato favorito al Oscar al mejor actor secundario. En realidad su papel parece más principal que secundario y de hecho se anhela cada intervención que hace Bardem, esperando que ocurra algo nuevo, original. No será el personaje principal pero el film se articula sobre su figura. Mejor, así no deberá competir con Daniel Day-Lewis.




Daniel es precisamente el protagonista de la otra gran favorita, "There will be blood", traducida con delito como "Pozos de ambición" (Correrá la sangre, o Habrá sangre son más exactos e impactantes). Day-Lewis interpreta a la perfección a su homónimo personaje, Daniel (Plainview), un extractor de petróleo que vive con su hijo. Este personaje complejo -cruel y detastable pero humano a la vez- es digno merecedor de un Oscar, a pesar de ciertos excesos. No obstante, estos excesos van a juego con la película que desde el primer momento nos presenta situaciones extremas que definen rápidamente los roles. Destaca también el papel de Paul Dano como joven evangelista y la música, a cargo de un ex-Radiohead, que no pasa desapercibida, siendo desconcertante por momentos, pero resulta muy bien. Por desgracia, debido a que algún tema no ha sido considerado original, no será candidata a la mejor banda sonora original.





En definitiva, y según mi visión, There will be blood es una gran película a la que le falta profundidad en sus últimos compases pero da la sensación de estar viendo algo grande y distinto. Priman la música, el sonido y el silencio sobre las palabras y, sobre todo, la maestría interpretativa de Daniel Day-Lewis. En cuanto a No country for old men, a mi me dejó un regustillo de buena película pero sin llegar a emocionarme como esperaba. Ese ritmo pausado que nunca llega a emocionar pero que te impide mirar la hora, la dirección sobria y sin exceso alguno y la interpretación magistral de Bardem, son las bazas de esta historia tejana. Yo espero un justo reparto de premios, pues ninguna llega a primar sobre la otra con diferencia. Mi pronóstico global lo daré esta tarde. Seguid atentos.

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