Curioso 12 de octubre
El Día de la Hispanidad, el día de nuestra Fiesta Nacional, acogió un nuevo desfile de las Fuerzas Armadas. Tan espectacular como siempre. Lo curioso no fue eso, que no tiene nada de extraordinario, ni que el Rey acudiera sin su barba veraniega. A mí me llamaron la atención otros tres hechos: el abucheo a Zapatero, la participación del Gobierno vasco y el bombo que recibió el acto en TVE. Empecemos un viaje.
Comenzamos en Madrid; Palacio de la Moncloa.Que un Presidente sea abucheado de tal modo el día de la fiesta de su país pasará a la Historia. Pocos colegas suyos podrán presumir de tan dudoso honor. El pueblo ya sabe -por fin- hacia dónde encaminar sus iras y ayer lo expresó. Eran muchos y decidieron alzar la voz rogándole a Zapatero una marcha digna que impida hundir aún más al país. Probablemente no se consiga, pero el gesto ahí queda. Y esta gente que tanto vive de gestos debería tomar nota. A Zapatero no le van muy bien las cosas últimamente -foto bochornosa, país sumido en una crisis inacabable, encuestas que favorecen al PP...- aunque difícil será que los cánticos de ayer supongan la puntilla.
De Moncloa a Ajuriaenea, porque por primera vez hay representación del Gobierno vasco en el desfile de las Fuerzas Armadas. Ya decía que algo estaba cambiando en Euskadi y día tras día se va confirmando. La normalidad parece llegar a esas preciosas tierras. Prueba de ello es que sus políticos y sus decisiones insolidarias han desaparecido de los periódicos. Incluso, a veces, se echan de menos estas tropelías vascas que nos enervaban. Aunque mucho mejor que todo siga así.
Y de Ajuriaenea a Torrespaña, porque TVE se involucró como no recuerdo en la retransmisión del desfile y de todos sus entresijos. Pero fueron más allá y dedicaron su informativo de sobremesa al Ejército, a publicitarlo y narrarnos todas sus bondades. Claro ejercicio propagandístico orquestado desde Moncloa (mira, ya hemos vuelto) para lavar su imagen y demostrarnos lo comprometidos que están con nuestros soldados, esos que acuden con menos medios de los que dicta la razón como lógicos, esos que como gotas de un gotero van sumándose como víctimas en Afganistán. No obstante, gracias a este telediario pude apreciar cómo Zapatero se salta el protocolo según le viene. En vez de inclinar la cabeza ostensiblemente ante el Rey y el Príncipe, como sí hizo Mariano Rajoy, sólo humilló ante la Reina. Ahora bien, si la Casa Real -por su ideología o por lo que sea- le ríen las gracias, allá ellos.
Comenzamos en Madrid; Palacio de la Moncloa.Que un Presidente sea abucheado de tal modo el día de la fiesta de su país pasará a la Historia. Pocos colegas suyos podrán presumir de tan dudoso honor. El pueblo ya sabe -por fin- hacia dónde encaminar sus iras y ayer lo expresó. Eran muchos y decidieron alzar la voz rogándole a Zapatero una marcha digna que impida hundir aún más al país. Probablemente no se consiga, pero el gesto ahí queda. Y esta gente que tanto vive de gestos debería tomar nota. A Zapatero no le van muy bien las cosas últimamente -foto bochornosa, país sumido en una crisis inacabable, encuestas que favorecen al PP...- aunque difícil será que los cánticos de ayer supongan la puntilla.
De Moncloa a Ajuriaenea, porque por primera vez hay representación del Gobierno vasco en el desfile de las Fuerzas Armadas. Ya decía que algo estaba cambiando en Euskadi y día tras día se va confirmando. La normalidad parece llegar a esas preciosas tierras. Prueba de ello es que sus políticos y sus decisiones insolidarias han desaparecido de los periódicos. Incluso, a veces, se echan de menos estas tropelías vascas que nos enervaban. Aunque mucho mejor que todo siga así.
Y de Ajuriaenea a Torrespaña, porque TVE se involucró como no recuerdo en la retransmisión del desfile y de todos sus entresijos. Pero fueron más allá y dedicaron su informativo de sobremesa al Ejército, a publicitarlo y narrarnos todas sus bondades. Claro ejercicio propagandístico orquestado desde Moncloa (mira, ya hemos vuelto) para lavar su imagen y demostrarnos lo comprometidos que están con nuestros soldados, esos que acuden con menos medios de los que dicta la razón como lógicos, esos que como gotas de un gotero van sumándose como víctimas en Afganistán. No obstante, gracias a este telediario pude apreciar cómo Zapatero se salta el protocolo según le viene. En vez de inclinar la cabeza ostensiblemente ante el Rey y el Príncipe, como sí hizo Mariano Rajoy, sólo humilló ante la Reina. Ahora bien, si la Casa Real -por su ideología o por lo que sea- le ríen las gracias, allá ellos.

