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Adiós a un estilo único

Su voz inconfundible. Su estilo particular. Su imagen anacrónica. Así era el Andrés Montes que conocimos los telespectadores. Primero en Canal+, donde creo escuela en sus fantásticas retransmisiones de la NBA, en las que lograba fundir el espectáculo de la liga americana con sus acertados e hilarantes comentarios. Después en La Sexta, convirtiéndose en el comentarista deportivo más reconocible de España, con permiso de Antonio Lobato.

Su gracia era su arte. Era distinto, y él lo achacaba al hecho de haberlo sido desde siempre, desde que cuando era pequeño era el único chico de color del colegio. Eso, y su especial forma de ser, le convirtieron en un periodista deportivo atípico. Alejado de la tendencia actual de saber el que más, Andrés Montes optó por retransmitir, ya fuese baloncesto o fútbol, con un toque diferente que le hiciera reconocible. Y creó escuela.

A pesar de que la mitad de las veces no se enteraba de quién conducía la pelota, lo que se evidenciaba mientras repetía durante segundos "ahí va con la pelota.... con la pelota... la sube". No obstante, o quizás por ello, escucharle te deparaba un rato de entretenimiento. Sus mano a mano con Salinas o Iturriaga son ya celebérrimos, así como sus innumerables motes. En su haber queda el haber narrado la época dorada del baloncesto español.

Ya en el recuerdo, o en la historia, esos Tiburón Puyol, Mister Catering, Espartaco, Ricky Business, los pinchos de merluza o Wilma!!... Gustaba o era detestado, pero a nadie dejaba indiferente. En cualquier caso, España le tenía aprecio y cariño. Inolvidables sus gafas redondas y sus pajaritas imposibles. Éste es mi sentido recuerdo a Andrés Montes.

3 comentarios

Miguel A. dijo...

Yo me quedé anonadado cuando lo vi... increíble. Todavía estoy sorprendido.

En baloncesto era la voz de la NBA. Y lo será siempre. En fútbol no me gustaba tanto, pero entretenía.

Saludos.

Andrés Álvarez Fernández dijo...

No es que siga las ligas de baloncesto nacional o extranjero, pero el hombre era único, puede que no por su valía como locutor -para gustos hay colores-, pero sí por su peculiar aspecto y sentido de espectáculo. La verdad me ha sorprendido con tristeza la noticia cuando, ayer por la noche, me enteré por los diarios digitales.

Fernando dijo...

Hola, Ramón, su noticia me ha dado mucha pena, aunque hacía mucho que no le oía -desde que se fue a La Sexta-. El periódico decía que quizá tuvo que ver con una depresión porque le habían echado de la tele, pero que varias radios y la propia Sexta le habían ofrecido nuevos trabajos.

Una pena, parecía una buena persona.